¿Desde cuándo y cómo empezaste a formar parte de la empresa?
La primera relación con la empresa empezó en el año 1989. Las oficinas, entonces, estaban en el edificio tres estrellas de Murcia, en el infante Juan Manuel.
A tú parecer, ¿qué cualidades destacarías de la compañía, y cuáles crees que son los valores que mejor nos definen?
Las personas que forman el equipo Primafrio, su formación, el compañerismo que se crea en cada uno de los departamentos que componen la empresa.
Sin duda el mejor valor es el humano, la combinación de la experiencia con el empuje y la formación de las nuevas generaciones.
¿Cuál es nuestro punto fuerte?
Creo que presumimos de dar el mejor servicio, puntualidad, control de calidad, esfuerzo por llegar antes y mejor.
Después de estos 60 años: ¿de qué te sientes más orgulloso?
De formar parte, o ser un pedacito de una empresa de prestigio, reconocida dentro y fuera de España, con un crecimiento que muchos envidian y persiguen en el transporte internacional.
¿Tienes alguna experiencia reseñable o algún momento que guardes de manera especial en tu memoria?
34 años dan para muchas anécdotas, pero recuerdo especialmente cuando había que preparar las salidas de los choferes y había que estudiar antes su ruta para preparar el efectivo del viaje. Había cajas de Francos franceses, liras italianas, marcos, escudos, florines….
Antes de los teléfonos móviles, se ponían puntos concretos para hacer llamadas a la empresa por posibles cambios del cliente. Gasolinera junquera, Shell de NEUBEMBURG…. recuerdo lo interesante que era combinar con otros compañeros, en tres llamadas, como bajar a un chofer a Murcia, para acudir al nacimiento de un hijo.


